
El Seminario Bíblico de Fe dictó su primer clase en mayo de 1977 con una asistencia de 54 alumnos, llegando a 79 antes de terminar el trimestre. La mayoría de ellos eran obreros y pastores. Teníamos solamente estudiantes hambrientos y sedientos de la Palabra de Dios y con un ferviente deseo de servir al Señor; pero no teníamos ninguna idea de cuáles eran los propósitos de Dios para con la institución. Él, sin embargo, tenia muy claro el rumbo a seguir. Al término de 1978 contábamos con 300 alumnos, que representaban más de 20 iglesias diferentes. Desde entonces el Seminario ha crecido y se ha extendido mucho más allá de lo que jamás hubiésemos soñado. Actualmente tenemos 70 centros en los cuales se dicta el Nivel Elemental-Básico y el Nivel Bachiller, con una asistencia de 1530 alumnos y 5 centros de Nivel Ministerial con 230 alumnos. En nuestras oficinas tenemos 7 personas trabajando en Administración, además de 8 profesores a tiempo completo, más de 70 colaboradores y 5 familias misioneras en el exterior. Al día de hoy hemos dictado clases en 12 países (Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Alemania, Armenia, España, Italia, Honduras, Marruecos, México y Ucrania y en los Estados Unidos de América).
El relato del Hermano Milton Pope
“Era el mes de abril de 1965 cuando, junto a toda mi familia, arribé a Buenos Aires, seguro del llamado de Dios. Luego de 12 años de arduo trabajo misionero en la Ciudad de Córdoba y Buenos Aires - después de unas breves vacaciones en U.S.A. con mi familia, volví a este país en el mes de abril de 1977 tomado de la promesa que Dios me había dado en Mr. 10:29-30.
A la semana siguiente un grupo de pastores vino a mi casa para pedirme que pensara seriamente acerca de comenzar un estudio bíblico metódico para sus ministros, líderes e iglesias independientes que no podían subsidiar uno propio. Tampoco querían correr el riesgo de perder a los mismos en otra organización.
Entre los presentes ese día estaban: Jorge Guilles, Daniel Slongo, Bladimiro Pusenicz, César Soriano, Eduardo Duré, Dr. Antonio Marsella y Haydeé Zanetti. Después de un tiempo de oración y conversaciones, un comité de estos pastores fue al Colegio Ward, en Ramos Mejía, para preguntar si se podían alquilar algunas aulas. La respuesta fue: ¿Cuándo quieren comenzar? - ¡La semana que viene! - contestamos. Y nos concedieron el permiso de inmediato. Así fue que la primera semana de mayo de 1977, bajo la cobertura legal de la Asociación Asamblea Cristiana, el Seminario Bíblico de Fe dictó su primer clase con una asistencia de 54 alumnos, llegando a 79 antes de terminar el trimestre. La mayoría de ellos eran obreros y pastores.
Teníamos nada más que estudiantes hambrientos y sedientos de la Palabra de Dios y un ferviente deseo de servirles; pero ninguna idea de cuáles eran los propósitos de Dios para con la Institución. El, sin embargo, tenía muy en claro el rumbo a seguir... Al termino del año 1978 contábamos con alrededor de 300 alumnos, representando a más de 20 iglesias diferentes. El 9 de septiembre del mismo año, formalmente nombramos nuestro primer directorio: O. Milton Pope, Dr. Antonio Marsella, Haydeé Zanetti, José Pérez , Daniel Slongo, Ciro Crimi y Héctor Petrecca. El 4 de enero de 1980 redactamos por primera vez los estatutos, normas y reglamentos; presentando el proyecto al gobierno para ser aprobado”.
Así lo recuerda la Hermana Haydeé Zanetti
“A mediados del año 1976 estaba sirviendo junto a los Pope en un Instituto Bíblico que tenía internado de alumnos en Buenos Aires. En pocas semanas y por diversas circunstancias, varios profesores tuvieron que ausentarse, nosotros quedamos con mucho trabajo. Un día nos visitaron algunos pastores que no conocíamos personalmente y que venían para proponernos que comenzáramos a dictar clases en horario nocturno. Ellos contaban con un buen grupo de obreros los cuales, no podían asistir a clases diurnas. El hermano Pope les dijo que por el momento nos era imposible. Pero, para sorpresa nuestra, en la semana siguiente, llegó otro grupo de pastores para hacernos idéntica petición. Y ... ¿Qué piensan ustedes que el hermano Pope respondió? Pues él dijo: Bien, el martes próximo comenzamos a las 20 horas. Llegó el día martes y llovía torrencialmente. Yo había descartado en mi mente la posibilidad de que alguno pudiera llegar y estaba trabajando en la oficina cuando un alumno del internado vino a decirme: "La están esperando". ¿Qué? - dije asombrada. ¿Vino alguno? Si - me respondió. "Hay como ochenta personas". Cuando entré al salón ya el hermano Pope había dividido el grupo en dos aulas y ... comenzamos las clases. Después del recreo intercambiamos las aulas.
Llegó el martes siguiente, y también llovía sin parar, pero lejos de que faltara alguno se habían agregado unos cuantos más. El hermano Pope enseñaba teología I y II y yo mientras lo hacía con Síntesis Bíblica.
Aquellos hermanos llegaron a ser tan queridos y de mucha bendición para nuestras vidas. Es posible que muchos de ellos al leer estos recuerdos también estén sonriendo como yo con un poco de humedad en los ojos.
Al llegar al final de aquel año hubo que tomar una decisión ya que el instituto donde trabajábamos no estaba preparado para contener un curso nocturno. ¿Ibamos a continuar con el grupo? ¿Dónde? ¿Cómo? Sería demasiado largo relatar lo que sucedió en los meses siguientes pero mientras orábamos desde el plano de nuestra imposibilidad, el Señor estaba gestando el SEMINARIO BÍBLICO DE FE.
Así llegó el 2 de mayo de 1977 y el Seminario abrió sus puertas. Dios tenía el "dónde y el como". Dos aulas del colegio Ward estaban repletas y reinaba una atmósfera de cálida expectativa y alegría. Algunos dijeron que vinieron como Josué (como espías) pero al terminar la primer clase me saludaron diciendo "Hasta la próxima". Llegamos a apreciarnos mucho y algunos de ellos han llegado a ser profesores del seminario.
Al llegar la hora de los reconocimientos voy a involucrarlos a todos en estas palabras:
Bendito sea el Señor porque SU PALABRA impartida a través del SEMINARIO abrió ríos en las alturas, fuentes en medio de los valles, estanques de agua en el desierto y manantiales de agua en tierras secas (Isaías 41:18). Ante todo, después de todo, y sobre todo le damos la Gloria a El.
Gracias a todos ustedes queridos ex-alumnos, llevo a cada uno grabado en la retina de mi memoria, en el calor de mi corazón y en mis oraciones al Altísimo. Gracias también a todos los profesores y alumnos de todas partes que no tengo el agrado de conocer pero que igualmente los percibo como muy cercanos a través del vínculo recíproco de nuestro Seminario.
Siento en mi corazón el deseo de mencionar a Mackie de Pope. Pienso que por haberla conocido tan intimamente me cabe el derecho de señalar que su apoyo silencioso y fiel es parte esencial de la estructura del Seminario. Quizá sincronice aquí muy bien esa conocida reflexión: Detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer. Gracias Mackie con todo mi cariño”. Haydeé |